lunes, 7 de septiembre de 2015 0 comentarios

Se llamaba Aylan y tenía tres años...


Hace unos días las redes sociales fueron inundadas con una fotografía: un niño tumbado al borde del mar. Un pequeño que parecía dormido, un diminuto ser humano. La noticia nos hablada de una realidad sufriente de nuestro mundo, una guerra en Siria, su país natal. Un conflicto que obligó a su familia a salir de su país para buscar tierras menos crueles donde crecer y ser feliz. Pero el mar tuvo otros planes y se llevó al pequeño Aylan. El mar es así. 

Montones de otras fotos han seguido a esta primera, y no solo fotos. Artistas de todo tipo han inmortalizado este acontecimiento, cada cual a su estilo, pero todos reflejando la tragedia. Y me pregunto tantas cosas que no soy capaz de ordenarlas en mi mente y en mi corazón. 
Siempre aparecen los "por qués", pero en esta ocasión también me pregunto por mi, nuestra, postura frente a estas realidades. Podemos indignarnos, crear una campaña de protesta o de solidaridad, pero después ¿qué queda? Poco nos queda. Pasamos a otra cosa, como si de una "moda" se tratara. Hoy nos indignamos por esto, pero mañana seguimos en lo de siempre. Nuestra vida no cambia absolutamente en nada.

Por eso hoy quiero gritar bien fuerte el nombre de este niño, que simboliza a todos los niños y niñas que diariamente sufren y por los que no debemos parar de preocuparnos. Unos sufren los desastres de la guerra, otros la indiferencia de los adultos, otros son victimas de las pasiones y egoísmos de las personas... Y algo dentro de mi se rebela contra esta injusticia. Por eso sigo pensando que hay que apostar por la infancia y la juventud, para que esto no ocurra, pero cuando ocurra, mi y tu vida, no siga igual. No nos cansaremos nunca de defender la dignidad de las personas, especialmente de los pequeños.

Pienso en aquel policía, y en como aquel día cambió su vida al tener que recoger el cuerpo de Aylan en sus brazos y liberarlo del mar.





miércoles, 8 de abril de 2015 0 comentarios

En vida o muerte, somos del Señor...

¡FELIZ RESURRECCIÓN!
 
 Y feliz vida, feliz alegría, feliz celebración. Acabamos de comenzar el tiempo de la Pascua, y no puedo dejar de escuchar en mi mente esta canción. Porque si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe. Queridos amigos, en este tiempo de la Pascua demos gracias por la suerte que tenemos de saber que hay un Dios que nos ama y que ha dado su vida por nosotros. De esta forma, ¡todos hemos sido salvados!. Salvados de nuestras miserias y debilidades; y de lo más triste: la muerte. Somos hijos de un mismo Dios, que nos ama y que nos ha regalado tanto, que en la vida y en la muerte somos del Señor (Rom 14, 8). 
Que este tiempo de Pascua sea de verdadera y profunda alegría. Que podamos compartirla con los que tenemos cerca y que la llevemos a donde se necesite una sonrisa. Porque ¡Cristo ha resucitado! y vive en tí y en mí. Llevemos esta Buena Noticia a donde nos encontremos y hagamos de este tiempo pascual un tiempo de celebración.
lunes, 6 de abril de 2015 0 comentarios

Viviendo la Pascua 2015


La primera vez que celebré la Semana Santa de una forma "diferente" tenía 18 años. Fue en una "Pascua Juvenil" en unos pueblos pequeños y algo perdidos de mi tierra natal. Desde entonces no he dejado de celebrar esos días tan importantes dentro de una "Pascua Juvenil". Ni siquiera el año pasado, que en principio iba a ser una Semana Santa romana y vaticana, finalmente no lo fue y regresé a vivir con intensidad la pasión, muerte y resurrección con los mios. Este año, al comenzar la Cuaresma y debido a la misión que desempeño actualmente pensé: este año será un año "formal". Pero el Espíritu tenía otra cosa pensada. De nuevo, "Pascua Juvenil". 
Y es que un escolapio no puede estar lejor de los jóvenes. No podía ser de otra forma. Me alegro de estos días vividos en compañía de mi comunidad, religiosa y parroquial. Me siento bendecido por muchas cosas, y en especial por estos momentos de "coincidencia", en la que el Señor continúa sorprendiendome, a pesar de mi pequeñez y de mi inexperiencia. 
Gracias, Señor, por todo lo regalado en estos días de Semana Santa 2015.
martes, 24 de marzo de 2015 0 comentarios

En tiempo de elecciones...

Estamos en tiempo de elecciones. Tiempo de promesas, de amistades interesadas y de sonrisas forzadas. Es tiempo de interesarse por los demás, de sus necesidades, de sus problemas, de sus tristezas y de sus esperanzas... Y es tiempo de promesas. La vida se torna en este tiempo en propagandas y discursos, que tienen infinidad de colores y de matices. Es un tiempo interesante si no llegase rápidamente el tiempo del olvido. Ya se sabe que "el hombre promete y promete hasta que..." consigue su objetivo. Después todo y todos somos prescindibles. Pasado este tiempo llegará el tiempo del gobierno para el pueblo pero sin el pueblo. Y es que el ser humano tiene una curiosa capacidad para saber que es lo que los otros necesitan y, de repente, erigirse en salvadores del mundo y lideres que desean arrastrar grandes masas. O ese es el objetivo. Todo gobernante desea ser admirado, temido y respetado, pero se olvida que lo más importante: que gobernar significa olvidarse de sí mismo y poner el interés común por encima de todo, incluso de las ideologías e intereses personales. El liderazgo no reside en la persona que ostenta el poder y lo ejerce "por el bien de todos"; sino en la que es capaz de situarse al lado de la gente, escuchar a las personas y tomar decisiones que liberen y que mejoren la vida y la sociedad. Eso fue lo que prometieron, pero cuando llega el momento prima más el miedo a perder ese respeto, o más bien el poder, que la coherencia y el honor personal. 
Sueño con un mundo en donde nos escuchemos y acompañemos. Con una estructura donde no estén "los otros" y "los mios", donde no se manifieste la división sino la unidad. Donde los otros no sean contemplados como los malos porque no son de los mios que, naturalmente, son los buenos de la película. Sueño con un gobierno en donde los líderes dejen paso y espacio a otros cuando se agoten las ideas y las fuerzas y en donde se ejerza una verdadera oposición leal, sin rencillas personales ni proyecciones de heridas o traumas psicológicos. Sueño con una estructura en donde no se aparte a nadie porque piensa diferente o porque tiene éxito y "me puede hacer sombra". Ojalá, un día, mis sueños en este aspecto, se puedan hacer realidad.

"Líbranos, Señor, de los salvadores del mundo,
de las personas que desean gobernarnos "por nuestro bien".
Danos, Señor, líderes que sean capaces de escuchar y de acoger, 
de anteponer el bien de todos,
especialmente de los más débiles,
y de olvidarse de sí.
Danos, Señor, líderes que vivan en la verdad, el honor y la lealtad,
que trasmitan confianza y que respeten la diversidad y sepan acoger.
Que no busquen tanto ser recordados,
sino trabajar por mejorar y hacer crecer a las personas."
Amén.
jueves, 19 de febrero de 2015 0 comentarios

Amor con amor se paga

Comenzamos la cuaresma 2015. Un tiempo privilegiado para ponernos en manos del Señor de nuestra vida y pedirle que nos continúe regalando su amistad y su presencia. Pero sobre todo es un tiempo para acercarnos más a Él. "Nadie tiene Amor más grande que el que da la vida por sus amigos..." y nadie siente Amor más grande que aquel que se siente amado y perdonado. En esta cuaresma dejémonos en sus manos. Que Él nos sane de nuestras heridas y que nos acompañe en nuestras luchas. Abramos nuestro corazón a ese Amor que se regala y que nos llena el corazón hasta rebosar. Y entreguemos ese amor a aquellos que nada tienen. Que seamos sus manos, su sonrisa y su mirada llena de ternura y misericordia.
 
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