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jueves, 12 de diciembre de 2019 0 comentarios

Gargamel... por todos lados


Los que somos de otro siglo pero aún mantenemos fresco el recuerdo de la infancia, sabemos quien es Gargamel. Para los que no lo recordáis, se trata de un personaje siniestro que persigue a los pitufos. Espero que recordéis a los pitufos, porque si no, andamos mal...
Resultado de imagen para gargamelGargamel es un ser malvado, con un cierto toque de patetismo y torpedad. Su obsesión es molestar a los pitufos, capturarlos, para su propio interés. Nunca se dejó claro en la serie infantil para que fin deseaba capturar a los azules enanitos. Pero lo que si contemplamos en cada capítulo fue sus mezquinas intenciones para conseguir su objetivo final. Y desde hace un tiempo, observo que vivimos rodeados de Gargamel. Por todos lados. Personas con dobles intenciones, buscando su propio interés, utilizando los medios a su disposición para sus propios fines. Sin importarles los demás, con mezquinas maquinaciones, horrendos comentarios, patéticas exigencias... que nos habla de que algo anda mal en nuestra sociedad. 
Vivimos enfadados con el mundo, pero en realidad lo estamos con nosotros mismos. ¿Qué nos está pasando? ¿qué insatisfacción pugna por salir a la luz en el corazón de cada uno de nosotros? ¿por qué andamos todo el día malhumorados y deseándole el mal al que tenemos al lado?  
La respuesta se encuentra en lo que anhelaba Gargamel: la eterna felicidad, la juventud, la tranquilidad, el poder absoluto. Todo esto, en algún momento, se plantea en la serie infantil de los pitufos. Todo lo que un hechicero, como Gargamel, puede realizar mediante sus artes ocuras. Todo eso está al alcance de su mano, pero si obtiene un pitufo. La esencia azúl de los pitufos puede ayudar en los hechizos. Pero nunca los captura y vive frustrado, enfadado, durante todos los capítulos. 
No se muy bien quien fue el autor del guión de la serie, pero tengo que reconocer que es un argumento bien profundo. El deseo del corazón humano, el ansia de saciar nuestras necesidades, buscando fuera lo que simplemente está dentro. Quizás a Gargamel le hubiese ido mejor si se hubiese dado cuenta que en el fondo era un gran mago. Alguien que por si mismo era capaz de grandes cosas, bondades, pero que se empeñada en vivir desajustado, desenfocado. 
Quizás necesitamos ver más caricaturas de las antiguas, para ir descubriendo un poco más qué nos pasa y qué necesitamos.
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Regreso

Después de un tiempo, regreso. La vida está hecha de etapas. Unas vienen, otras van. Regreso. Nos leemos. Un saludo.
domingo, 31 de enero de 2016 0 comentarios

Depende, todo depende...


Así comenzaba una popular canción, que muchos hemos cantado, tarareado e, incluso, tenido como tono en el móvil. Pero de lo que no nos dábamos cuenta era de que una particular forma de ver la vida se nos iba colando muy dentro. Una visión tan antigua como el mundo, pero a la vez una de las filosofías que más ha despistado al ser humano, porque lo conduce irremediablemente a la mediocridad. Muchas veces me he topado con esta frase en mi vida y en muchas ocasiones me he dejado llevar por ella. Ahora, pienso, que no siempre las cosas dependen. La injusticia no depende de por donde se mire, si no pregúntale a los marginados, refugiados y pobres de la tierra: "mire usted, que usted sea pobre, seamos injustos con usted... pues, ¡depende!". Porque detrás del depende se esconde el egoísmo humano, la búsqueda de que las cosas siempre me beneficien, de que el perjudicado no sea yo.

Para Dios nunca depende. Esto es lo que he ido aprendiendo a lo largo de muchos años, de tiempo de alegrías y de penas, de contemplar injusticias y de ver como la gente lucha por una vida mejor, para los suyos y para sí. Para estos, los favoritos de Dios, las cosas no "dependen". Nuestro Dios se pone a nuestro lado y nos propone una forma de vivir, en donde el Amor, la Misericordia y el Perdón sean los protagonistas. Y esto o se vive o no se vive, no depende. En eso consiste vivir el Evangelio, en su radicalidad. En vivir como se debe, en favor de todos, no solo en el mío propio.

Que este tiempo, año de la Misericordia, sea para muchos un tiempo para comprometernos a fondo, ahora, en la realidad sufriente que nos rodea. Y que no "dependa" ni de circunstancias ni tiempos ni personas. Porque en el fondo ser feliz y hacer felices a otros, eso, si depende de cada uno.  
lunes, 7 de septiembre de 2015 0 comentarios

Se llamaba Aylan y tenía tres años...


Hace unos días las redes sociales fueron inundadas con una fotografía: un niño tumbado al borde del mar. Un pequeño que parecía dormido, un diminuto ser humano. La noticia nos hablada de una realidad sufriente de nuestro mundo, una guerra en Siria, su país natal. Un conflicto que obligó a su familia a salir de su país para buscar tierras menos crueles donde crecer y ser feliz. Pero el mar tuvo otros planes y se llevó al pequeño Aylan. El mar es así. 

Montones de otras fotos han seguido a esta primera, y no solo fotos. Artistas de todo tipo han inmortalizado este acontecimiento, cada cual a su estilo, pero todos reflejando la tragedia. Y me pregunto tantas cosas que no soy capaz de ordenarlas en mi mente y en mi corazón. 
Siempre aparecen los "por qués", pero en esta ocasión también me pregunto por mi, nuestra, postura frente a estas realidades. Podemos indignarnos, crear una campaña de protesta o de solidaridad, pero después ¿qué queda? Poco nos queda. Pasamos a otra cosa, como si de una "moda" se tratara. Hoy nos indignamos por esto, pero mañana seguimos en lo de siempre. Nuestra vida no cambia absolutamente en nada.

Por eso hoy quiero gritar bien fuerte el nombre de este niño, que simboliza a todos los niños y niñas que diariamente sufren y por los que no debemos parar de preocuparnos. Unos sufren los desastres de la guerra, otros la indiferencia de los adultos, otros son victimas de las pasiones y egoísmos de las personas... Y algo dentro de mi se rebela contra esta injusticia. Por eso sigo pensando que hay que apostar por la infancia y la juventud, para que esto no ocurra, pero cuando ocurra, mi y tu vida, no siga igual. No nos cansaremos nunca de defender la dignidad de las personas, especialmente de los pequeños.

Pienso en aquel policía, y en como aquel día cambió su vida al tener que recoger el cuerpo de Aylan en sus brazos y liberarlo del mar.





martes, 24 de marzo de 2015 0 comentarios

En tiempo de elecciones...

Estamos en tiempo de elecciones. Tiempo de promesas, de amistades interesadas y de sonrisas forzadas. Es tiempo de interesarse por los demás, de sus necesidades, de sus problemas, de sus tristezas y de sus esperanzas... Y es tiempo de promesas. La vida se torna en este tiempo en propagandas y discursos, que tienen infinidad de colores y de matices. Es un tiempo interesante si no llegase rápidamente el tiempo del olvido. Ya se sabe que "el hombre promete y promete hasta que..." consigue su objetivo. Después todo y todos somos prescindibles. Pasado este tiempo llegará el tiempo del gobierno para el pueblo pero sin el pueblo. Y es que el ser humano tiene una curiosa capacidad para saber que es lo que los otros necesitan y, de repente, erigirse en salvadores del mundo y lideres que desean arrastrar grandes masas. O ese es el objetivo. Todo gobernante desea ser admirado, temido y respetado, pero se olvida que lo más importante: que gobernar significa olvidarse de sí mismo y poner el interés común por encima de todo, incluso de las ideologías e intereses personales. El liderazgo no reside en la persona que ostenta el poder y lo ejerce "por el bien de todos"; sino en la que es capaz de situarse al lado de la gente, escuchar a las personas y tomar decisiones que liberen y que mejoren la vida y la sociedad. Eso fue lo que prometieron, pero cuando llega el momento prima más el miedo a perder ese respeto, o más bien el poder, que la coherencia y el honor personal. 
Sueño con un mundo en donde nos escuchemos y acompañemos. Con una estructura donde no estén "los otros" y "los mios", donde no se manifieste la división sino la unidad. Donde los otros no sean contemplados como los malos porque no son de los mios que, naturalmente, son los buenos de la película. Sueño con un gobierno en donde los líderes dejen paso y espacio a otros cuando se agoten las ideas y las fuerzas y en donde se ejerza una verdadera oposición leal, sin rencillas personales ni proyecciones de heridas o traumas psicológicos. Sueño con una estructura en donde no se aparte a nadie porque piensa diferente o porque tiene éxito y "me puede hacer sombra". Ojalá, un día, mis sueños en este aspecto, se puedan hacer realidad.

"Líbranos, Señor, de los salvadores del mundo,
de las personas que desean gobernarnos "por nuestro bien".
Danos, Señor, líderes que sean capaces de escuchar y de acoger, 
de anteponer el bien de todos,
especialmente de los más débiles,
y de olvidarse de sí.
Danos, Señor, líderes que vivan en la verdad, el honor y la lealtad,
que trasmitan confianza y que respeten la diversidad y sepan acoger.
Que no busquen tanto ser recordados,
sino trabajar por mejorar y hacer crecer a las personas."
Amén.
martes, 18 de marzo de 2014 0 comentarios

CREENCIA E INCREENCIA, ¿EN QUÉ CREES?

Me gustaría compartir una carta abierta, a unos amigos, pero que puede ayudar a reflexionar juntos sobre un tema de actualidad: creemos y ¿en qué creemos?

Por otro lado, quisiera que reflexionaseis sobre la siguiente cuestión: parece que si cualquiera habla de estos temas, ha de ser respetado, pero si lo hace un sacerdote, entonces pensamos que nos quiere comer la cabeza, nos quiere engañar, suena a rancio y trasnochado. Quisiera que mis palabras las leas desde la siguiente óptica: escribe un creyente que se ha formado durante muchos años en estos temas y tiene una titulación universitaria superior que lo avala. Además, es una persona que ha dado suficientes muestras de tolerancia y respeto y lo sigue haciendo.
En primer lugar: el lema de los escolapios es “Piedad y Letras” es decir, “ciencia y fe”. Este es el lema y el sentido último y profundo de todas las Escuelas Pías, fundadas por Calasanz en plena contrarreforma de la Iglesia. Recordemos que en todo el mundo, en ese turbulento siglo XVII, se estaba dando un movimiento de reorganización social de los estados producido por la reforma protestante realizada por Lutero. El concilio de Trento promovió una serie de respuestas institucionales dentro de la Iglesia, y por lo tanto, en la sociedad de entonces (recordemos que en esa época Iglesia y Estado estaban íntimamente unidos). Una de ella promueve la formación del clero. Hasta esa época, la mayoría de los cristianos lo eran por efecto sociológico, es decir, el estado era cristiano y todos los ciudadanos también, pero no por convencimiento o fe, sino por inercia y/o imposición. Este efecto lo seguimos padeciendo en países como el nuestro: todos, o casi todos, somos cristianos porque es una tradición en nuestra sociedad. Pero ya sabemos que estar bautizado (ser cristiano) no es necesariamente ser cristiano. Esta es el primer error que muchos cometen. Piensan que por el hecho de estar bautizados ya están capacitados para hablar de catolicismo y religiones, sobre todo porque piensan que la religión cristiana se reduce al contenido de las catequesis que recibieron de niños. Esto lo digo muy en serio: a lo largo de mi vida he tenido que dialogar con personas que, de una forma visceral en algunos momentos, me discutían elementos nucleares de la fe argumentando tesis sacadas de los libros de texto de la catequesis de la primera comunión o de lo que se “dice y se comenta” en las tertulias de sobre mesa de muchos hogares. Por lo tanto, no todos los bautizados son cristianos y no podemos tratarles de esta forma; ni todos los bautizados tienen una formación mínima y rigurosa en su propia fe.
Es segundo lugar, esta contrarreforma de Trento tiene una concreción en el renacimiento de la ciencia. Digo renacimiento de la ciencia, porque ya en época griega, muchos filósofos eran grandes científicos. Esto, históricamente tiene un efecto en la sociedad que, falta de formación, ve peligrar sus creencias. La teoría evolutiva atenta contra el relato de la creación del génesis, por ejemplo. Pero cualquier persona formada sabe que el relato de génesis es una metáfora de la creación y que la teoría de la evolución no puede negar que para el surgimiento de la vida hubo de incurrir un elemento para el que no hay explicación científica, producto de un efecto “sobrenatural” es decir: no explicable empíricamente.
En este ambiente, las Escuelas Pías intentan ser testimonio que la ciencia y la fe son compatibles. La fe es razonable, es decir, contiene unos elementos que la explican (por qué creemos en Jesús, como entendemos a Dios como Trinidad, cual es la concepción del ser humano, como es la relación entre Dios y el ser humano…) todo ello es explicable. Y por otro lado, como la ciencia nos ayuda a entender la naturaleza, el mundo que nos rodea y como funcionan las dinámicas naturales. Desde el inicio, las Escuelas Pías han realizado un esfuerzo, no siempre entendido ni valorado, por explicarle al mundo que la ciencia no es algo contrario a la fe, ni la fe puede ser relegada a un ámbito privado en la persona y la sociedad, endiosando a la ciencia, pues es algo que, vivido en profundidad y no de forma sociológica, configura a la persona entera.
Por lo tanto, el segundo error es considerar que la fe se reduce a una serie ritos, creencias (como mucha gente cree o manifiesta en la religiosidad popular), mandamientos o preceptos que hay que asumir y/o cumplir. Es mucho más. La fe es una experiencia, una forma de entender al ser humano y de entender el mundo apoyado en un Dios que es Amor y que nos ha creado para que vivamos en este mundo. Un Dios que nos ha regalado la creación entera, con todos sus dinamismos y que nos sigue mirando con ternura. La fe no es como “cada uno se la entiende o se la maneja” porque si fuese así no sería fe, sino que sería ideología. Ese es el tercer error: que confundimos fe con ideología, por lo tanto, “cada uno puede tener la fe que quiera” o “hay que respetar la fe de cada cual”. Pero yo digo, fundamentado en todo lo que he explicado anteriormente: si eso es así, no es fe, es ideología. La fe es la experiencia de Dios que cada uno tiene, por lo tanto, la experiencia es distinta, pero no la fe=creencia, en un Dios Amor que se nos presenta en los acontecimientos de la vida.
Finalmente, y termino, este tema no es más que la expresión de lo que vivimos hoy en día: vivimos en una sociedad en la que nadie cree, pero todos creemos a ciencia cierta en una serie de cuestiones. Aplicado a la religión cristiana, de entrada la ponemos en duda, la rechazamos e incluso, respondemos de forma visceral. Mi comentario no ataca a nadie, sino que manifiesta que el ateísmo es producto de la desinformación y de la escasa formación que muchos de los bautizados, no cristianos, tienen. Porque si tienes una buena formación en lo que el Hecho Religioso supone, es decir, la experiencia de fe que las personas tienen, puedes decir que no has tenido esa experiencia, pero no que Dios no exista. Dicho de otro modo, sin haber probado el sabor de una fruta y sin tener la oportunidad de probarla, eso me lleva a decir que dicha fruta no existe.
M.B.- cada religión es la concreción de esta experiencia del Hecho Religioso. Es la cultura, la geografía y la tradición la que presenta al ser humano una religión u otra, sin ser ninguna absoluta, pues Dios es mucho más amplio y trascendente que no puede ser encerrado dentro de ninguna de las religiones que existen o han existido.
Termino, escribo esto con mucho cariño, porque veo que seguís con muchas inquietudes sobre este tema y me siento un poco responsable, sobre todo, porque tenéis en vuestras manos a los niños de los grupos. De como entiendan a Dios, de como sean la experiencias de Dios que ayudéis a tener a estos niños, de como testimoniéis vuestra fe, dependerá el futuro de esta generación. Espero que podáis hacerlo mejor que la generación que os hemos acompañado, porque nosotros aún estamos en ello.
Un gran abrazo a cada uno.
martes, 11 de febrero de 2014 0 comentarios

SEÑOR, AUMENTANOS LA FE

Llega hasta mi este dibujo. No puedo, cuanto menos, sonreír. Para mí la fe no es sencilla, más bien me va pareciendo, con el paso de los años, un entramado de situaciones, experiencias, reflexiones, conversaciones y oraciones de lo más enrevesado. Creer es complejo, que no complicado, como lo son los grandes problemas de la física y la matemática. Porque la fe hay que actualizarla y volver a actualizar. La fe de las personas es algo vivo, cuanto más la nuestra que es una fe compartida con toda la Iglesia universal.
Es por eso que cada día me doy cuenta de la gran responsabilidad que tengo como servidor de la Palabra. Una labor apasionante, pero a la vez sagrada.
Pienso que es esto lo que Cortés quiere decirle a la Iglesia: cuidado con simplificar lo que es tan complejo que no puede ser reducido a lo más simple, a unas sencillas prácticas rituales, a un culto vacío y rutinario, a una fe sin esperanza ni alegría.
Recuerdo la petición de Pedro a Jesús: "Señor, creo, pero aumenta mi fe", una fe viva, que nos ayude a responder nuestras preguntas, a vivir con profundidad el Evangelio, a acompañar a otros en el descubrimiento de las maravillas de cada día.
miércoles, 27 de noviembre de 2013 0 comentarios

CALASANZ, PATRÓN DE LOS EDUCADORES

Celebramos estos días a Calasanz como patrón de los maestros, profesores, educadores, catequistas, monitores cristianos... Celebramos al hombre que tuvo la valentía suficiente para comprometerse por la creación de un mundo mejor a través de la educación integral de los niños, especialmente de los más pobres. Celebramos el nacimiento de la primera (sí, la primera) escuela pública, para todos, y gratuita. 
Después vendrán otros que seguirán en esta línea, profundizando sobre esta intuición, sobre la metodología, especializándose y diversificando... pero todo tiene un principio: Calasanz. 
Pienso en estos días en las reformas educativas, aquí en Bolivia también tenemos de eso. Y mirándolas pienso que a cual más pésima, que cómo es posible que estén tan alejadas de lo que realmente necesita la escuela, los niños y los maestros. Ideología es lo que venden, en forma de ley de educación. Pero nadie se atreve a alzar la voz, por este pudor de señalarse, de presentarse contrario frente a las corrientes falsamente progresistas que están inundando nuestro planeta, pero que en el fondo es una forma de totalitarismo encubierto: la dictadura del progreso, del adelante pese a quien le pese, dejando atrás a quien no pueda seguir el paso. ¿Y mientras? miles de niños no aprenden, no se forman, abandonan tradiciones y valores ancestrales como el respeto, el trabajo, la responsabilidad, la verdad, lo absoluto... y el postmodernismo impera por todos lados. 
¿Hacia dónde caminamos? Hacia un nuevo amanecer, hacia el nacimiento de un nuevo Calasanz, cada vez más encarnado, cada vez más centrado en las necesidades del niño y de lo que puede aportar al mundo con su vida y sus valores. Es por eso, escolapios, que no nos dejemos vencer por el desánimo. Seamos creativos y capaces de encarnar en nuestro contexto, en nuestra tierra, esos valores calasancios tan de siempre. Hagamos vida nuestra propia ideología: centrada en lo mejor para los niños y jóvenes y para la mejora de la vida de las  personas, especialmente los pobres y los que no tienen nada. Porque hoy, como en Roma en 1597, nadie está ocupando este lugar. Nadie trabajará por nosotros.
jueves, 14 de noviembre de 2013 0 comentarios

MANOS ABIERTAS

Desde que llegué me sorprendieron mucho las manos de la gente. Unas manos muy distintas a las que he contemplado hasta ahora. Son unas manos trabajadas, pero dispuestas siempre.
Las manos de los varones son unas manos encallecidas, arrugadas, ásperas. Unas manos de anciano aunque la persona a quien pertenezcan tenga pocos años. Unas manos en las que los dedos están un poco deformados de tal forma que, al estender la mano, se convierte en un pequeño recipiente. No estira más. Son manos que se han forjado en el trabajo, agarrando herramientas que van arrancando de la tierra los productos, papas, con los que van subsistiendo. 
Las manos de las mujeres están pulidas. Deformadas al igual, esta vez se unen al trabajo con las herramientas del campo las tareas de limpieza. Agua, detergentes, estas manos se han ido puliendo al compás de la limpieza de ropa y utensilios de cocina. Manos en donde no se perciben ni siquiera las líneas de la providencia. 
¿Cómo me he dado cuenta de ello? De nuevo en la eucaristía. Al repartir la comunión, al compartir el cuerpo de Jesús con mis hermanos, me encuentro con estas manos, manos de creyentes, de trabajadores incansables. Manos que acogen, con humildad, al Salvador, manos que acarician con ternura, a pesar de su aspereza. Manos que se entregan al Señor. Recuerdo la letra de una canción con la que rezo hoy, las manos de Dios:

Saberme y sentirme en tus manos,
manos que saben dónde van,
manos que sienten lo que vivo,
manos que acogen sin juzgar.
miércoles, 13 de noviembre de 2013 2 comentarios

"NO SOY FELIZ"...

Los que me conocen saben que me gusta ir haciendo una lectura creyente de la realidad. Me gusta ir rezando con lo cotidiano y poner delante de Dios lo que voy viviendo y las experiencias que voy teniendo. Por eso, la eucaristía es un momento en el que me siento profundamente en conexión con Dios, a través de su Palabra y de la realidad cotidiana. En muchas ocasiones me he visto sorprendido por la Palabra que, "casualmente", ilumina la realidad de forma increíble. Ayer viví uno de estos momentos, de forma sorprendente e inesperada. Celebrando la eucaristía con los niños y niñas de 4º de primaria del "Stefano Hotellier", celebrando que algunos ya han hecho su primera comunión y, para evitar que sea la última, compartimos entre todos la homilía. Los niños siempre dicen cosas interesantes y profundas, sobre todo ante el pasaje del Evangelio en el que Jesús pone a los niños en el centro y dice que son los más importantes en el Reino de los Cielos. Ante los piropos que les estaba echando, una niña, muy seria y mirándome directamente a los ojos me dijo: "yo no soy feliz". Llevado por el momento, le pregunté en que consistía su infelicidad. Pensé que estaría enfadada con alguna amiga, le iría mal en clase, habría ocurrido alguna desgracia en casa... Pero ante mis preguntas, un poco disimuladas, porque todos los demás estaban escuchando, la niña insistía con la misma frase: "no, no soy feliz". 
Cuando terminó la celebración la busqué y le pregunté, sin mucho éxito. Me dejo plantado y no respondió a mis preguntas. Finalmente lo supe: una situación familiar muy, muy difícil. Esta niña, de apenas 7 años, no es feliz por eso.
Evitado emitir ningún juicio, me toca enormemente el corazón. ¿Cómo es posible? Fue un jarro de agua fría que me hizo poner los pies en la tierra y descubrir al tristeza de los niños, la infelicidad en la que muchas veces viven. Algunos adultos expresan en voz alta: "ojalá volviera a ser niño, porque ellos no tienen problemas". Y yo me pregunto: ¿es eso cierto? Porque si lo fuese, no existiría una niña que te dice directamente, sosteniendo tu mirada: "no soy feliz".
viernes, 8 de noviembre de 2013 0 comentarios

TALLER DIVERSIDAD CULTURAL

Bolivia es considerada como un "estado plurinacional", esto es, que dentro del estado boliviano se reconocen varias nacionalidades. Es por tanto una realidad poliédrica, como diría un amigo mío. Con muchos lados, vamos. Es necesario conocer esta realidad que finalmente hace que cada persona tenga unas características únicas y distintas. Esto también se nota en la religiosidad. Movidos por esta inquietud, la CBR (conferencia boliviana de religiosos) ha convocado un taller en donde pensar entre todos cómo estamos viviendo esta realidad del país, sobre todo aplicada a nuestra vida comunitaria y a los jóvenes que acompañamos.
Ha sido un encuentro muy interesante en donde unos 40 religiosos y religiosas hemos reflexionado sobre el tema acompañados por Enrique Jordá sj, especialista en culturas andinas, y los miembros del equipo de formación de la CBR nacional. Un encuentro muy provechoso según la opinión de todos los asistentes, tanto en lo expuesto como en lo reflexionado en los grupos. ¿Iremos caminando hacia una mayor multiculturalidad mundial? parece que sí. La clave está en compartir, cada uno desde su propia cultura y abrirse a los otros. Un pensamiento muy evangélico, por otro lado.
viernes, 25 de octubre de 2013 0 comentarios

MIEDO, MIEDO, MIEDO...


Hace poco veía una entrevista realizada a un compañero escolapio en donde se hablaba de pastoral. En una de las preguntas, él, valientemente, decía que tenemos realizada la reflexión, contamos con los medios, pero que no los ponemos en marcha porque tenemos miedo. Hay miedo, decía. No puedo estar más de acuerdo. Tenemos miedo, mucho, mucho miedo. 
Miedo a perder nuestros protagonismos. Cada uno de nosotros tiene su hueco, su lugar, en su trabajo, en su grupo de amigos, en su familia, en la sociedad entera... Un hueco que, seguramente, nos ha costado mucho conseguir. Si lo perdemos nos encontraríamos a la intemperie, sin elementos que nos aporten seguridad.
Miedo a otros planteamientos. Nos hemos hecho fuertes en nuestras ideologías, en nuestra forma de pensar. Tenemos muy aprendido nuestro propio discurso, nos encanta escucharnos a nosotros mismos; sobre todo en ese discurso que repetimos y que cada vez nos sale mejor. ¿Cómo vamos a cambiar ahora de discurso? ¿qué decimos ahora? ¿cómo dejar de deslumbrar a los otros con esa "claridad de ideas"?
Miedo a ser distintos. Todos deseamos ser únicos, nos percibimos a nosotros mismos de esta forma. Sin embargo, nada más triste que comprobar como personas únicas, distintas, apasionadas, con una gran cantidad de cosas que dar y por las que podrían luchar... se aburguesan, son domesticados por un sistema al que le encanta someter a los individuos.
Miedo al qué dirán, a fracasar. La opinión de los otros pesa demasiado en nosotros. Nunca lo reconoceremos, pero constanmente vamos mirando de reojo a los otros, la cara que nos ponen, lo que dicen de nosotros, lo que piensan... No podemos permitirnos el lujo de ser peores que los demás, de quedar por debajo, de fracasar en nuestras empresas (¿quién nos dijo eso?) Y nos esforzamos por cubrir unas expectativas que no son las nuestras, y que seguramente, no existen.
Miedo a que las cosas cambien. En definitiva, tenemos miedo a que las cosas cambien. Nos sentimos bien en nuestra mediocridad, cómodos en nuestro "no hacer nada". Ciertamente nuestro futuro es incierto, pero... solo nos contentamos con criticarlo y enfadarnos con los otros, que son los que tienen la culpa de nuestros males, después volvemos a lo de siempre, a ser espectadores de nuestra propia vida.
Y mientras tanto, nos hacemos los valientes: "¿miedo yo? ¡qué dices!" Y huele a caca. 
¡Sólo los valientes superarán este miedo! y comenzarán a VIVIR auténticamente. La vida no consiste en triunfar sino en caminar, en ser uno mismo, en luchar por los otros, en ser pobre y humilde, compartiendo con sencillez lo que tenemos y escuchando, escuchando mucho.
Te preguntarás por la razón de todo este miedo. Muy sencillo, todo este miedo surge porque nos hemos puesto a nosotros mismos en el centro de todo. Suponemos que todo depende de nosotros, todo gira alrededor de lo que YO pienso, YO siento, YO vivo, YO sé, YO, YO, YO... Y como experimento mi fragilidad, mi limitación que como ser humano poseo, tengo miedo, mucho, mucho miedo. 


viernes, 11 de octubre de 2013 0 comentarios

AGUA, MUCHA MUCHA AGUA

Este viernes el pequeño colegio "Stefano Hotellier" ha cumplido tres años. En un enclave muy, muy popular, rodeados de niños, todos los del colegio, hemos celebrado su cumpleaños. Himno nacional de Bolivia e Himno del colegio, pequeños discursos de personalidades, en donde se veía el enorme cariño que sienten por el centro que educa a sus niños y agradecimientos al profesorado, pero sobre todo a la Iglesia que se ha fijado en la necesidad educativa del naciente barrio. Por eso, no ha faltado una pequeña oración-bendición del colegio y de todos los presentes. Ese era mi papel. El evangelio elegido por las escolapias y por mí no pudo ser otro que "Jesús puso en el centro a un niño" (Lc 9, 46-48).
Después de leerlo y unas palabritas, dirigidas sobre todo a los niños, en donde les dije que ellos eran los favoritos de Dios y los más importantes y que todos tenemos que ser como ellos, tocó la aspersión con agua a todos los presentes. Agua, mucha, mucha agua. Los niños la pedían a gritos, los mayores la buscaban, las mamás destapaban a sus bebes, y todos, toditos sin excepción, sonreian mientras inclinaban sus cabezas para recibir el agua bendecida. Una experiencia simplemente emocionante, el vivir junto a la gente sencilla la fe. Una fe que le fue transmitida por alguien que les indicó lo importante el agua, que limpia y purifica el alma. este gesto se repite al terminar cada eucaristía, no puede faltar, y viene acompañado casi siempre con un "gracias, padre".
Un gesto sencillo y lleno de fe, elegido para comenzar los festejos de nuestra (ya va siendo un poco mía también) escuela. Después bailes, muchos bailes, de cada clase y de los papás. Para terminar un poco de torta, una bien grande para cada clase. ¡Felicidades colegio Hotellier!

viernes, 4 de octubre de 2013 0 comentarios

THE WAY


En un campo solitario caminaba de madrugada una mañana
Todo estaba quieto y en silencio; había una oración en mi corazón. Me preguntaba

“En otras tierras más allá de estas colinas, más allá de mi pequeño mundo 
¿Cómo puedo llevar tu mensaje, e irradiar tu luz?”
Luego vinieron los vientos y la lluvia torrencial, y fui arrastrado,
Y tu voz tranquila hablaba en mi corazón, “Sólo tienes que seguir... yo te mostraré el camino.”
Un camino que se abre hoy bajo mis pies y se extiende más allá de mi vista, 
Y no conocía los días, los años, o lo que habría por delante. 
Un arroyo que desciende de una montaña elevada, flores, espinas, un viaje sin fin. 
En cada paso que daba te tuve allí a mi lado. 
Entonces llegó el día, cuando él te llamó por tu nombre, y te guiaron a su lado.
Y oí una voz que hablaba en mi corazón. 
No te quedes ahí mirando el cielo, no dejes pasar estos momentos, 
Un mundo hambriento y cansado te está esperando. 
La ruta es larga pero no tengas miedo, levántate. Ponte de pie y seca tus lágrimas, 
Voy a estar aquí a tu lado. Siempre. 

Aunque el camino era largo perseveramos, seguimos tus pasos.
Nos enseñaste cómo encontrar nuestro camino, y la forma de escuchar tu voz. 
Pero el día fue pasando y el sol comenzaba a esconderse.
Y estábamos cansados y tuvimos miedo a la noche que se asomaba... 
Luego vino la tormenta, estábamos todos solos. Tú parecías tan lejos.
Y no sabíamos a quién acudir... 
Y Tomás dijo: “¿Cómo podemos saber el camino?
No sabemos adónde vas. ¿No te quedas? 
¿Acaso no ves? Es demasiado para mí...”
“No tengas miedo. Ya conoces el camino.” 
No te quedes ahí mirando el cielo, no dejes pasar estos momentos, 
Un mundo hambriento y cansado te está esperando. 
La ruta es larga pero no tengas miedo, levántate. Ponte de pie y seca tus lágrimas, 
Voy a estar aquí a tu lado.
 
Voy a estar aquí a tu lado. Tú conoces el camino.
 
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